En el sueño de anoche también existía, en las últimas filas de mi memoria, el súper poder del orgasmo mental. Era como haber conseguido una insignia nueva, o logrado un escaloncito más arriba en la liga de los brujos. Ahora me puedo masturbar en la mente, pensé antes de despertarme y de darme cuenta que Leonardo había pasado la noche acá conmigo. ¿Será que mi cuerpo necesita estornudar estos flashbacks de orgasmos que, incluso, los sueño?

Se siente más rico que el algodón de azúcar en la lengua.


Me recuerda a todas esas mañanas brillantes de despertares húmedos. ¿Quién no los ha tenido? Ahora no dejo de preguntarme, ¿qué conexión tiene el orgasmo de los sueños, procurado sin toqueteo aparente, con el clímax de la vigilia, alimentado por las llamas de las fantasías que, entiendo yo, se originan en el mismo departamento mental que pone a correr el film de los sueños? Si alguien tiene una idea, ¡ilumíneme!



2 comentarios:

  1. hola, la mayor máquina cinematográfica es el cerebro, cada noche una película, quizá sea en el sueño donde se desarrolla nuestra parte domesticada del día.
    saludos

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  2. John Desnvdo, claro! Pero a mí me encantaría usar el superpoder del orgasmo mental, tan solo cerrando los ojos, en la vigilia también! ¿Qué poderes tiene el inconsciente que no se los presta a mi consciente? Burocracia en todos lados!

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