En el mes de noviembre yo me pongo muy seria; oscura, oscura. El silencio en el frío es como un trago de saliva dulce, necesario para ponerse quieto y mirar desde lejos lo que es la vida y la muerte. El orgasmo que nos jala a la vida no es más que la muerte del pasado y el futuro, que por segundos se diluye como en cámara lenta y va cayendo gotita a gotita al ritmo del segundero del corazón. Ya se siente que late la vida, varias veces antes de calmarse, aquí en mi cuartel empañado entre las piernas o allá en tu torre tiesa que echa rayos. Ya se siente que reina la muerte cuando acabados en la cama nos dormimos derrumbados.

Imagen de Aire Retro via Flickr

0 comentarios:

Publicar un comentario