Me gustaría que las parejas, de todo tipo, fueran cada día más capaces de expresar su amor por el otro en público. Hoy lo digo así, así sin peros. Aunque antes he comentado por qué, a veces, nos hace vulnerables mirar a otras personas darse amor, hoy pienso que es porque somos muchos los que no estamos cómodos con la idea de darlo o recibirlo. 

Mi argumento principal sobre el por qué nos hace vulnerables mirar a una pareja besándose en el tren, o a una pareja teniendo sexo pública o privadamente, es que irremediablemente nos convierte en un blanco. Si somos capaces de disfrutar las escenas íntimas de otros, corremos el riesgo de ser malinterpretados, tomados como promiscuos, metiches y más. ¿Pero por qué tenemos que convertirnos en eso? ¿Por qué convertir a otros en eso? ¿Qué problema personal tapamos con el parche que nos ponemos al apuntar a los demás? ¿Cuál es el problema con los otros procurándose amor físico? ¿Cuál es nuestro problema procurando amor físico? ¿Cuáles son nuestras excusas para no hacerlo? y ¿tendrán fundamento?

Couple on balcony, imagen de Raphael Perez via Flickr

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