Con este post termino mi mentado maratón de erotismo exprés de los últimos días, ya que hoy le damos a la maldita privamera su esperada bien-venida, y ¿con qué mejor que hablando de los Microrrelatos eróticos de Susana Moo?

Los pies de Susana es lo único que se sabe de su persona física, hasta hoy.

Sin exagerar, Microrrelatos eróticos es una sobredosis de erotismo, pero de las buenas. Las letras de Susana son como el mole, que a todo mundo conquista. Persignados, deschabetados, nalgaprontas, moscamuertas, raboverdes, intelectuales, glamurosos, mojigatos, imanes, pornosaturados, piernacerradas, empinados, moralistas, feligreses, de personalidad variada y desvariada; todos conquistados.

Encontramos sexualidad desde las ganas, la inapetencia, la conquista, los arrebatos; en cada frase, párrafo, declaración, y pensar, hallamos respuestas que nos llevan a más preguntas, y preguntas que nos sugieren respuestas. A mí, de entrada, este libro me hizo sentir entrar en un banquete gigantesco de sabores y olores, miles de combinaciones, ideas ilustradas, rebuscadas, conservadoras; todas que me daban un piqueteo y humedad de aquellos. No les miento. Odas al amor carnal, a los chochos, a las vergas, a las manos, los pechos, las caras, los labios, las palabras, las jugarretas. Todas de una manera tan fina, sin embargo tan accesibles, sencillas y simples al sentir sexual universal: un verdadero guateque del que creo que todos podemos y debemos comulgar.

Por si fuera poco, el libro es absolutamente moderno, en el sentido en el que se adapta a las nuevas tecnologías a las que los lectores de hoy estamos ya habituados. Como muchos de los microrrelatos fueron previamente publicados en el blog de Susana y otros sitios, la autora y la editorial decidieron también editar los comentarios de los lectores. Así que imagínense, el cachondeo no acaba al término del relato, sino que el relato sirve de precopeo, de juego preliminar, y desemboca en los orgasmeos públicos de sus leyentes, allí a la vista de todos. Así que el contagio termina en virus. Agárrense queridos lectores, literalmente agárrense, que Susanita, como es ya costumbre, les va a dar la calentura a ustedes también.

Para muestra un botón:

Jamás es un hombre más bello que cuando está empalmado, con su garañón perpendicular haciendo cabriolas. Es innegable que un pene erecto es de un diseño casi perfecto, con esa mezcla de blandura y dureza, pero pienso que todavía le quedan muchos caminos que recorrer en el proceso de la evolución genética. 
Podría ser un músculo flexible, al estilo de una lengua enorme, que penetraría en nuestra carne retorciéndose, alisando los pliegues estirando cada arruguita interior. Podría hurgar en cada hueco, en cada hendidura, hasta dar con el punto G o con otros puntos aún no descubiertos. Podría retorcerse en nuestra cueva, mascarla, masajear los labios menores y mayores, lamerlos antes de ponerse rígida y penetrar compulsivamente... 
¿Podrá el dueño del falo del futuro, decidir el tamaño en cada momento y situación, haciendo que penetre en un principio estrecho y ondulante, e ir engrosándose progresivamente, hasta estar francamente ancho y robusto? ¿Podrá hacer círculos en nuestro interior, doblarse y girar sobre sí mismo, culebrear en nuestra cueva multiplicando así nuestro placer? ¿Podremos conseguir que su textura sea adaptable? Lisa y suave como un pétalo o áspera y espumosa, de piel melocotón o de piel naranja, a los gustos de la dama espatarrada que, feliz, recibe tan gloriosa avanzada polla versátil.

A Susana se le puede admirar leyéndola en su blog Erotómana. Y su libro Microrrelatos eróticos se puede comprar en versión impresa y electrónica acá. No sé, de verdad, qué están esperando.

3 comentarios:

  1. Grandiso lo que escribes sobre el pene!! Saludos!!

    http://intimsecrets.com/

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  2. Aquí una fanática rendida a Susana Moo, a la que también alegró la vida la lectura de tu libro...

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    1. Excelente Wendy! Gracias por pasarte por aquí! ♥

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