Imagen de Ef Arts2 via Flickr

Mi vagina es un aparato de vida autosustentable, es ecológica y además muy trabajadora. Como cualquier otro dispositivo, si no se utiliza de la manera correcta da resultados variables; pero, a diferencia de otros tantos artilugios, es de un mecanismo inteligente que se adapta y evoluciona al interés de su dueña. Inclusive, una vez que su propietaria la ha utilizado de la misma manera más de cinco veces, la maquinita se graba en la memoria los caminos al placer y al displacer sexual. Es por eso que no todos los botones de encendido son iguales, ni llevan a los mismos caminos en las tierras húmedas vulverianas. Para encontrar la llave que enciende a uno de estos motorcitos hay que preguntar al fabricante; en el caso de no saberlo, pues hay que probar con todas.

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