Imagen de Paul Kamm via Flickr
En mi cumpleaños me tumbo al espejo mirando los años pasar, pronto me pongo oscura como grafito y caliente volcánica. Con tanta década encima y las hormonas que ya me viajan en tren, a veces me tomo días enteros en templar; pero apenas cojo piel con las manos y me convierto en sirena: el orgasmo que canto se escucha hasta la siguiente orilla del mar.

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